«Encontré en estas tierras agua, serenidad y un proyecto para proteger la naturaleza, para mí, esta tierra es sagrada y no sería capaz de tirar ni un pañuelo de papel a este suelo.
Ana María Palos»

El Área Protegida Privada “Komchén de los Pájaros” es producto del sueño de una mujer amante de la naturaleza, Ana María Palos Foronda, quien invirtió su patrimonio, gran parte de su vida, esfuerzo y amor, en mantener bajo protección durante 30 años un número de hectáreas dentro de la Selva Baja Caducifolia de Yucatán, cuidando este importante predio que forma parte de un ecosistema amenazado.
Durante los años noventa sus terrenos originales quedaron divididos por la carretera que hoy existe, “libramiento Dzemul-Xtampu “y de la franja estrecha de tierras que quedó a un lado de la carretera, Ana María las deslindó, proporcionándole a miembros de su familia y a un grupo de amigos amantes de la naturaleza también, una parcela de una hectárea a cada uno. Ofreciéndole a estas personas con conciencia ambientalista, la oportunidad de habitar en la zona de amortiguamiento del Área Privada Protegida Privada Komchén de los Pájaros, formando parte activa de las acciones de conservación de las especies autóctonas y los ecosistemas que les rodean para su mayor disfrute.

Aunque estas personas son propietarios privados, se comprometieron a cumplir con un reglamento que entre otras restricciones contempla que:
Las construcciones deben ser respetuosas con el medio ambiente y no afectar negativamente a la flora y cuando sea preciso eliminar algunos árboles para la construcción de una casa, deberán plantarse otros nuevos para que el total de la masa arbórea no se vea afectado. Los planos de construcción deben ser aprobados por la junta de propietarios. El uso de las parcelas es residencial. En caso de que un propietario decida destinarlo a un uso comercial, este deberá ser un proyecto amigable con el entorno y de modo que no sea una molestia para los convecinos. Las cercas que limitan las parcelas no deben exceder 1 m de altura para que no impida el movimiento de las especies terrestres que habitan en la zona. Es recomendable, aunque no obligatorio, el uso de baños secos de compostaje, así como el tratamiento de desperdicios por el mismo sistema. Las fosas sépticas no están prohibidas en tanto que sean diseñadas y construidas con especificaciones tendientes a no contaminar el sistema de aguas freáticas que es superficial. Los desechos orgánicos deben depositarse en la zona de compostación designada para ello. Los residentes de la comunidad son invitados a participar en el reciclado. Cada residente debe llevar los materiales reciclables a la zona de recolección de desechos acordada. Se acepta la instalación de estanques y piscinas de tamaño familiar a condición de que no sea necesario una tala desmedida.

La casa habitación no debe superar el diez por ciento (10%) del total de la parcela (p.e. en una parcela de 10,000 metros cuadrados, la edificación no debe exceder los 1000 metros cuadrados). Esas proporciones incluirán los porches, balcones o patios. Es deseable que los colores exteriores de las casas puedan fusionarse con el medio natural y armonizar con el entorno. La iluminación exterior no debe interferir ni molestar a los demás residentes y sobre todo a la fauna silvestre. Son bienvenidos los animales de compañía recomendando que exista un control sobre ellos para que no causen molestias a los demás residentes ni constituyan un peligro para la fauna silvestre.

Los terrenos privados antes mencionados, actúan como un área de amortiguamiento y vigilancia para la zona más conservada y están representadas en color amarillo en el mapa de Zonificación funcional:

Su infinito amor por la naturaleza hace que desde esos años noventa, Ana María tomara la decisión de que el resto de las 246 hectáreas que quedaron separadas por la carretera antes mencionada, (señalizada con bordes rojos en el mapa de zonificación para un 81 % de los terrenos) no fueran vendidas ni regaladas, sino que sería destinadas estrictamente a la conservación, sin que pudieran ser utilizadas nunca para otros fines, aun cuando ella no existiera. Su mayor sueño ha sido convertir esos predios en un laboratorio natural de la biodiversidad y establecer acciones para la conservación de la biodiversidad que albergan.

En noviembre de 2019, después de un largo proceso de averiguaciones e intentos para para encontrar una forma legal que garantizara su voluntad, en relación con su deseo de que nunca pudieran ser vendidas estas tierras, se produce la donación legal de 246 hectáreas a una organización civil yucateca de objeto social, Caribbean of Ecosystem Conservations y de nombre divulgativo Caribbean Coast Conservancy AC. con las siglas (CCC) quien coordinará y administra dicha Área Privada de Conservación, acompañada por un consejo ampliado presidido por la propia Ana María, algunos miembros de su familia y algunos de sus amigos. Cuatro personas son miembros del consejo de dirección estrecho, conformado por los miembros constituyentes de la Asociación Civil, Caribbean Coast Conservancy AC. CCC y que forman parte de su estructura legal. Ana María ocupa el cargo de presidente Honorario

Desde ese momento CCC ha estableció un proceso de acercamiento a las comunidades cercanas y una estrecha colaboración con Instituciones de Investigación locales y foráneas. Se inicia una constante y sistemática labor de estudios para conocer la biodiversidad de estos predios, y así poder elaborar el documento que sustenta la petición que sería presentada ante la SEMARNAT, para solicitar la categoría de Área Privada Protegida Destinada Voluntariamente a la Conservación (APDVC), a perpetuidad.

En este momento el AP está destinada al estudio de la composición faunística y florística del ecosistema de Selva Baja, con la colaboración formal y bajo la dirección científica de investigadores pertenecientes a diferentes prestigiosas instituciones peninsulares como; el CICY, ECOSUR, UAC, IT-CHINÁ, UADY, El Parque Científico de Yucatán y algunas universidades foráneas como Western Colorado University.

El sueño de Ana María ha comenzado a ser una realidad y son muchos los amigos, voluntarios y científicos amantes de la conservación de la biodiversidad de esta península, que hoy nos visitan con el objetivo de investigar en un gran laboratorio natural que está disponible para todos y disfrutar mientras lo hacen de las modestas instalaciones que posee y de lo más importante, la paz tranquilidad y gran amor que se respira.

Ana María está al tanto de cada detalle, hallazgo, noticia o vivencia de lo que ocurre cotidianamente en konchén de los Pájaros, su tierra adorada, esa que altruistamente puso a la disposición de tantos soñadores como ella para conservar la biodiversidad de Yucatán.

Pero nadie mejor que la propia Ana María, para contar su historia, por ello lo dejamos con este video casero, en el cual se aprecia la claridad de sus ideas en fechas donde aún no se hablaba de la conservación con tanta fuerza como hoy, su humildad y pasión por la naturaleza, la cual mantiene hasta la fecha. Ella es más que la inspiradora y fundadora de esta Área Protegida, es hasta el día de hoy su motor impulsor y su guía.